SOY PRESCINDIBLE... Marketing para Papás Divorciados

SOY PRESCINDIBLE… Marketing para Papás Divorciados

Una de las primeras sensaciones que tiene un padre que se acaba de separar es la de ser absolutamente prescindible. Quizá algunos sientan una profunda liberación personal al divorciarse y dejar de convivir con sus hijos. Yo creo que en la mayoría de los casos no es así, pero no hay que descartar nada. En todo caso, es muy probable que paséis de ser absolutamente necesarios a no tener función. Al menos aquellas que como  padre casado y con hijos parecían fundamentales. Todas aquellas que si no acometías rigurosamente, el mundo se acababa. Toda aquella lucha para conciliar tu vida laboral y familiar pasa a mejor vida.

De la noche a la mañana ya no tienes que hacer cenas, ni bañar niños, ni cambiarlos, ni levantarte por la noche al grito de – quiero aguaaaaa, ni que preparar desayunos, ni poner termómetros ni administrar Apiretales, ni correr detrás de ellos en el parque, ni ponerte a hacer deberes, ni acompañarlos a extraescolares, ni nada de todas aquellas pequeñas y necesarias cosas que mientras formabas un matrimonio se compartían de la manera más simétrica posible.  Ahora todas esas funciones se circunscriben a un día a la semana y a un fin de semana cada dos.

Del golpe y porrazo, te quedas vacío de funciones, de responsabilidades ejecutivas. Si hasta ese momento eras un padre modélico que se esforzaba por  ser un papi responsable y sensible -vamos lo que viene siendo una mami de toda la vida- en el instante preciso de la separación te quedas out. Fuera de juego y por la sencilla razón de haber dejado a la madre de tus hijos o haber sido dejado por la misma madre de tus hijos. o haberlo dejado de mútuo acuerdo. ¿Un poquito fuerte no? Al fin y al cabo lo único que había salido mal era el matrimonio. Como padre eras un tipo insuperable.

El caso es que todo eso que habías aprendido, que te había acabado encantando y que hasta te servía para que tu exmujer te pusiera de ejemplo paterno en comparación con el neanderthal de su cuñado, ahora se esfumaba y te dejaba un profundo agujero y una enorme incógnita: ¿lo de se padre está asociado a lo de ser marido o va a parte?  Yo al menos tuve mis dudas, lo reconozco. El descoloque de un padre que ve reducida la convivencia con sus hijos a una noche entre semana y a fines de semana alternos es brutal y puede afectar a su propia autoestima como padre, hasta cuestionarse si sigue siendo necesario, si cunple alguna función relevante o incluso si no es prescindible.

Es más, muchos padres pueden pensar y no sin algo de razón que hay condiciones en las que ser y hacer de padres se convierte en una tarea especialmente compleja y difícil de ejecutar. Ser padre tiene que ver con muchas cosas, pero sobretodo con la convivencia. No es como un profesor particular que viene a dar matemáticas una hora cada tarde, o como un canguro que los cuida una noche de sábado, o como la abuela que los va a buscar a cole un par de tardes. Ser padre es estar presente y si no lo estás todo se complica un poco más de lo habitual.

Así que hay padres a los que se les hace una verdadera montaña el rol de papá por horas.  Normal. No saben cómo hacerlo por que de repente parece como si tuvieran que hacerlo sin red, sin marco de referencia. Pierde toda apariencia de naturalidad y hay que ponerse a crearla desde cero y en condiciones precarias, desconocidas y algo dolorosas emocionalmente. Por eso, algunos se resignan a convertirse en aquello, en lo único que el sistema se encarga de garantizar al cien por cien: el que paga la pensión de manutención. Como si fuera un refugio, hay padres que encuentran en el pago de los los gastos de sus hijos, su única función tangible y empiezan a conferirle un valor que aunque lo tiene -los niños no viven del aire- ni por asomo es el más importante.

Por eso hay que venirse arriba. Dejar de sentirse acorralado por las circunstancias. Abandonar de una vez el bucle de autojustificaciones y reconocer que eres padre. Que es tu derecho pero fundamentalmente tu obligación y que nada ni nadie puede impedir que cumplas con esa responsabilidad. Y es que nadie, absolutamente nadie puede hacerlo por ti ni mejor que tú. Joder, que eres padre!! ¿Hay algo más bestia?  Yo estoy seguro de que no. Así que si hay que hay que hacerlo en las condiciones que toquen. Y por eso no se puede dudar auqnue sea un instante de que un padre es imprescindible, absolutamente necesario y no para pagar la pensión -que también- sino para que tus hijos crezcan, aprendan, maduren, sena buenas personas, triunfen en la vida y algún día quieran ser un padre como el que fuiste tú.

No hay que dudarlo ni un momento. Por muy divorciado que estés y por muy dificil que sea todo, tú eres im-pres-din-di-ble.

Próximo post: Demuéstrales quién eres! Daddy Branding.

 

Compartir és guanyar!