ESTADO CIVIL DIVORCIADO/A: ABOLICIÓN YA!

ESTADO CIVIL DIVORCIADO/A: ABOLICIÓN YA!

Nunca he entendido la razón por la cuál existe un estado civil llamado divorciado/a. Entiendo el de casado/a y el de soltero/a. Incluso el de viudo/a, si es que reciben algún tipo de prestación o algún beneficio social por su condición de tal. Pero ningún abogado me ha sabido explicar porqué una persona divorciada no recupera inmediatamente su estado civil anterior. Durante un tiempo pensé que debía buscar el motivo en los vínculos de responsabilidad económica sobre los hijos. Pero eso dejaba fuera de la explicación a los divorciados/as sin hijos. Ni siquiera en el caso de que existan pensiones compensatorias, estaría justificado. Así que no hay explicación que me cuadre suficientemente.

¿Qué es lo que hace tan estratégico que una persona que se haya separado legalmente de su pareja deba llevar consigo semejante código de barras? Es más, si un divorciado/a que es adicto al amor vuelve a contraer matrimonio, al momento se convierte de nuevo en un ciudadano/a felizmente casado/a a efectos del Registro Civil. O sea, que si vuelves al redil de los emparejados ante los ojos de Dios y de la Administración del Estado, cambias, valga la redundancia, de estado civil. Por el contrario, aunque te divorcies tantas veces como Liz Taylor, nunca jamás podrás volver a disfrutar de una legal y reconocida soltería. Pero si ya ni los tatuajes son para siempre…

Perdonadme, pero todo esto suena a estigma. No creo que se deba a la casualidad que a alguien se le ocurriera semejante perversión. Y más si tenemos en cuenta que hace unos años incluso lo ponía en el Documento Nacional de Identidad. Algo tan innecesario e inquietante como cuándo las letras S.L. servían para creditar que una mujer sin trabajo se dedicaba a Sus Labores. ¿A qué viene tal exceso de información innecesaria? Supongo, rectifico, estoy convencido de que en realidad tanto una cosa como la otra responden a una forma de control social. Es como una pública advertencia. Un oído cocina para el conjunto de la sociedad. -Sí, soy divorciado/a ¿quieres que te explique mi historia? Y sino lo haces es como si tuvieras alguna intención de ocultarla por razones inconfesables. Como digo,  innecesario…

Mientras un soltero/a sólo era alguien que se encontraba en la sala de espera de los que buscan acomodo matrimonial. Un divorciado/a era un peligro social cuya reminiscencia más evidente es la perpetuidad de su condición civil a menos que vuelva a la buena senda. -Mira, ahí va un divorciado/a. – Y con hijos pequeños. – Es que ya no aguantan nada. Por suerte, estos comentarios, en la mayoría de los casos han desparecido de las conversaciones habituales. Supongo que el hecho que más del 50% de las parejas se separen, le ha dado tanta normalidad a la cuestión que ya nadie se siente a salvo de esta epidemia. Precísamente por eso, todavía es mas llamativo que prevalezca esta lacra en forma de estado civil.  ¿Qué sentido tiene? Ninguno. Por lo menos nadie me lo ha sabido dar.

Propongo que vayamos pensando en su abolición. Si solo sirve para dar una información innecesaria sobre el pasado de uno/a, mejor nos lo ahorramos y dejamos que cada cuál administre su cuentas pretéritas como mejor le plazca. Si estás casado/a lo estás y sinó pues eres soltero/a. Sin absurdas medias tintas. Y quién quiera vivir en pareja sin pasar por el juzgado, pues para eso estan los registros de parejas de hecho. Fácil.

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Y a menos que desgrave a Hacienda, no pienso cambiar de opinión. ¿Quién sabe si de estado civil? 😉

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