CON LOS NIÑOS NO SE JUEGA

CON LOS NIÑOS NO SE JUEGA

UNICEF ha lanzado la campaña, Firma por un Pacto de Estado por la Infancia.  No es más que la sirena de alarma por el crecimiento de la pobreza severa entre la población infantil en España. Los recortes presupuestarios de la mano de la famosa austeridad ha provocado que la inversión en protección infantil se haya reducido un 15% entre 2010 y 2013.  El informe de UNICEF que ha dado pie a la campaña por el Pacto de Estado, es absolutamente demoledor. El 27’5%  de los niños españoles viven por debajo del umbral de la pobreza, 2’3 millones de niños en cifras absolutas. Por otro lado, el propio informe denuncia que tanto el gobierno central como los autonómicos redujeron el presupuesto por niño en 775 euros.

Si la pobreza infantil es un síntoma, estamos ante uno de los peores indicadores de la situación social en España y también en Catalunya. A esta vergüenza hay que sumarle la que provoca conocer que el Estado espanyol, comunidades autónomas incluidas, invierte en infancia el 1’4% del Producto Interior Bruto (PIB) por debajo de la media de la Europa-28 que se encuentra en el 2’2%. Me voy a ahorrar la retórica habitual sobre la necesidad de cualquier sociedad mínimamente evolucionada de proteger e invertir en infancia. Es tan evidente que no creo que pueda añadir mucho más.

No obstante, no voy a privarme de denunciar la insoportable insensibilidad que demuestran los que dictan las normas de este nuevo modelo de sociedad que nos quieren imponer. Aquellos que anuncian a bomblo y platillo que ya hemos dejado atrás ala crisis mientras UNICEF nos tienen que subir los colores como sociedad: a unos por ser incapaces de proteger a los más débiles, y los niños especialmente, y a todos los demás por no levantar de la manera más contundente la voz, y algo más, contra los que entienden que la pobreza infantil debe anotarse en la columna de los efectos inevitables para salir de la crisis. Si hoy la infancia está en grave riesgo, no podemos esperar más que las peores consecuencias sociales para el futuro. Por lo tanto, firma la propuesta de UNICEF, si crees que la verdadera línea roja es el bienestar de los más pequeños.

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